
Os dejo esta pieza musical por si queréis amenizar un poco la lectura:
David Arkenstone - Below the Ocean
Nadie acudió a despedirle.
Y allí se encontraba, a punto de dejar el pueblo donde nació, se crió y pasó toda su vida. Y aun así nadie estaba ahí para desearle suerte o para darle un cálido abrazo antes de su partida. Todos sus familiares, sus amigos, sus vecinos… todos estaban tranquilos en sus casas como si nada de esto estuviera ocurriendo. Realmente no había motivo alguno para que ellos estuvieran presentes, ya que el hecho de haber abandonado su hogar en plena noche y sin previo aviso no ayudaba a que la gente conociera la decisión que estaba a punto de tomar. Aun con todo esto, le entristecía pensar en ello.
No hace mucho que empezó a sentir que debía abandonar ese lugar. No era un chico huérfano forzado a trabajar día y noche para ganarse su sustento, tampoco era un chaval ninguneado por su familia y su entorno, ni tenía una gran necesidad de buscar aventuras fuera del lugar donde había permanecido desde que nació. Sus padres eran cariñosos y atentos con él, era conocido en todo el pueblo por su simpatía y su buen hacer, y realmente, no le quitaba el sueño pensar en lo que podría aguardarle más allá de los límites de lo que conocía. Ni siquiera él mismo llegaba a entender que le inducía a cometer tal locura, pero sentía que ya no podía permanecer ahí durante más tiempo, y que tenía marcharse cuanto antes mejor.
¿Su destino? Ni se lo había planteado.
Una simple nota en su escritorio. Eso era todo lo que iban a saber de él después de su desaparición. Una nota que no dejaría a nadie indiferente, pero que tampoco aclararía las dudas ni aliviaría el dolor de sus más allegados al encontrarla:
“Lo siento, pero no puedo permanecer aquí durante más tiempo. Gracias por todo lo que me habéis dado.”
Y así, ya dispuesto para partir, colgó su bolsa de su hombro y se encamino hacia el horizonte. No se molesto en mirar atrás, hacia su hogar, que a esas horas permanecía oscuro y desolado. Prefería cerrar los ojos mientras avanzaba y evocar en su mente la imagen de tantos años de felicidad junto a su gente, de tantas vivencias y experiencias que le convirtieron en una persona madura… y de su familia, deseándole suerte para su largo trayecto, a la vez que lamentaban con gran pesar su partida.
Y aquí comienza su viaje, una aventura que le llevará a descubrir todo un mundo nuevo para él, y que ante todo, le ayudará a conocer los secretos que guarda dentro de su ser…
Y allí se encontraba, a punto de dejar el pueblo donde nació, se crió y pasó toda su vida. Y aun así nadie estaba ahí para desearle suerte o para darle un cálido abrazo antes de su partida. Todos sus familiares, sus amigos, sus vecinos… todos estaban tranquilos en sus casas como si nada de esto estuviera ocurriendo. Realmente no había motivo alguno para que ellos estuvieran presentes, ya que el hecho de haber abandonado su hogar en plena noche y sin previo aviso no ayudaba a que la gente conociera la decisión que estaba a punto de tomar. Aun con todo esto, le entristecía pensar en ello.
No hace mucho que empezó a sentir que debía abandonar ese lugar. No era un chico huérfano forzado a trabajar día y noche para ganarse su sustento, tampoco era un chaval ninguneado por su familia y su entorno, ni tenía una gran necesidad de buscar aventuras fuera del lugar donde había permanecido desde que nació. Sus padres eran cariñosos y atentos con él, era conocido en todo el pueblo por su simpatía y su buen hacer, y realmente, no le quitaba el sueño pensar en lo que podría aguardarle más allá de los límites de lo que conocía. Ni siquiera él mismo llegaba a entender que le inducía a cometer tal locura, pero sentía que ya no podía permanecer ahí durante más tiempo, y que tenía marcharse cuanto antes mejor.
¿Su destino? Ni se lo había planteado.
Una simple nota en su escritorio. Eso era todo lo que iban a saber de él después de su desaparición. Una nota que no dejaría a nadie indiferente, pero que tampoco aclararía las dudas ni aliviaría el dolor de sus más allegados al encontrarla:
“Lo siento, pero no puedo permanecer aquí durante más tiempo. Gracias por todo lo que me habéis dado.”
Y así, ya dispuesto para partir, colgó su bolsa de su hombro y se encamino hacia el horizonte. No se molesto en mirar atrás, hacia su hogar, que a esas horas permanecía oscuro y desolado. Prefería cerrar los ojos mientras avanzaba y evocar en su mente la imagen de tantos años de felicidad junto a su gente, de tantas vivencias y experiencias que le convirtieron en una persona madura… y de su familia, deseándole suerte para su largo trayecto, a la vez que lamentaban con gran pesar su partida.
Y aquí comienza su viaje, una aventura que le llevará a descubrir todo un mundo nuevo para él, y que ante todo, le ayudará a conocer los secretos que guarda dentro de su ser…

Como ya te dije, me encanta el dinamismo que tienes a la hora de narrar, que hace la lectura amena, ligera y para nada cargante.
ResponderEliminarPuedo imaginarme cada gesto del personaje, mientras recoge sus cosas, mientras recuerda un poco los momentos más importantes de su vida, mientras escribe y deja la nota de despedida y mientras se aleja poco a poco de todo lo que a conocido y se acerca más a todo lo que le queda por conocer.
Tengo ganas de ver todo eso que le queda por ver aún...
Me gusta mucho, ya sabes que estaré esperando más!
Ah! y la canción y la imagen le van que ni pintadas la verdad.